lunes, 15 de abril de 2013




UN DIA FUI UN NIÑO... 

  Siente que la vida se revuelve y amenaza con escapar de tu pequeño lugar en el mundo. Eres un punto minúsculo en la nada más profunda.

  El desierto está lleno de arena y la arena llena de ecos de un pasado acuático.
  Tiene un pasado que, escrito en la historia, un día lo llevó a ser arena. Todo comienzo de algo ahonda en lo más profundo del alma y te busca para que lo realices. Te seduce, te despierta y te inunda. Te hace grande.

  ¿Somos seres pequeños llamados a hacer algo grande? o ¿sólo somos grandes seres llamados a hacer cosas pequeñas?

  Lo fundamental es creer y crecer en esas esperanzas. Y realizarlas. Como un niño cree en las leyendas infantiles, las hace reales sin haberlas visto, eso los convierte en "grandes seres pequeños".

  La imaginación es el arma más poderosa cuando la razón nos amenaza.

  A veces pensamos más de la cuenta, nos llenamos de ideas que nos llenan de dudas y de miedos. Dudamos de nosotros mísmos una y otra vez, poniendo a prueba nuestra ilusión.La apagamos como se apaga una vela con un soplido cruel. Dejamos que se extinga.

  Sin embargo, somos como niños que ansiamos sentir, disfrutar, dejarnos llevar por el impulso difícil de ser felíz.

  Lo difícil no es ser felíz, lo difícil es creer que podemos serlo. Os animo a intentarlo.
      

jueves, 11 de abril de 2013



   REFRANES


  ¡Hola a todos! 
  Hoy me gustaría compartir una experiencia que puede ser, o al menos eso pienso, muy enriquecedora. 
  Ayer, en el taller de escritura, me hicieron una propuesta de lo más divertida y era que eligiéramos un refrán e inventáramos con él un relato.
  La profesora no nos dió mucha opción para pensar y el primero que se me vino a la mente fue el siguiente:
   
 " A caballo regalado no le mires el dentado".

 Y ahí va mi texto.
  
   "Juanillo llegó cansado a casa. Venía con las zapatillas empapadas y el corazón a mil por hora. La semana anterior se había llevado todo el rato dándole la brasa a su madre para que le comprara unas botas nuevas, llevando su capricho al más canallesco chantaje emocional.
  
   Su tía Eulalia estaba en casa de vacaciones, huyendo del calor de Andalucía, y había oído una y otra vez, divertida, la lata del niño a su madre con el asunto de las botas y pensó que debía hacer algo.
 
  A media tarde, la familia se disponía a ver la TV. Juanillo, distraído, no se había percatado de un paquete rojo con un gran lazo que había junto al sofá.

  -¡Mamá me las has comprado!, sí mamá ¡qué alegría!

  La madre extrañada miró a su hermana que lucía una gran sonrisa. Juanillo abrió el paquete con una alegría desbordante. De pronto, horrorizado, se volvió hacia su madre. Eran unas botas rojas con lunares blancos, perfectas, nuevas y de su número. Su madre, con cara difícil de definir y al borde de la carcajada, le dijo a Juanillo:

  -Cariño, a caballo regalado no le mires el dentado."


  Y ahora os toca a vosotros. ¿Qué os parece si pensais en un refrán significativo para vosotros y alguna anécdota o explicación de por qué escogeis ese refrán? ¡Venga animaros!

  Ya lo decía Cervantes en Don Quijote de la Mancha: " Los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios". Son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de la existencia.
  
  Yo pienso que son una riqueza más de nuestras tradiciones y de nuestros mayores, una fuente de enseñanza que se nos ha ido legando de generación en generación. La verdadera sabiduría es la propia experiencia.    

lunes, 8 de abril de 2013




EL FANTASMA DE LAS PRISAS.

  Toda la vida corriendo. Sólo se aprendió de memoria ese gerundio. Cada mañana desayunaba en su pequeña cocina, con su pequeña taza, su pequeño trozo de pan. Todo lo pequeño le hacía sentir grande. Un eco inequívoco de su gran ignorancia. Para él lo pequeño era insignificante, lelo, absurdo de existir.
   Metido en su pequeño cubículo laboral, pasaba horas y horas mirando números, facturas, balances, dinero de otros, dinero ingastable para él. Soñando con sueños de otros, manejaba la vida de otros soñando con ser otros. Mientras la vida, su vida, pasaba de ventanas para afuera. Cada viernes, al terminar la jornada laboral, comía un sandwich de la máquina del centro comercial y entraba en el cine. Se sentaba, como cada viernes, en la fila 9, asiento 9, pensaba que allí la película le haría sentir cosas, cosas que sólo él podía sentir, porque estaba en la fila 9, asiento 9. Como un minero en la oscuridad, buscaba imágenes inventadas por otros, en la vida de otros, alguna señal que le hiciera sentir vivo. Hacía 10 años que no había besado. Y ese beso fue una equivocación. Ese beso le sumió en la prisa, en la desdicha, en la ignorancia de no conocer el amor. Le sumió en su vida actual. El miedo. Una vez terminado el cine, corría con prisa, hacia su casa. El loro tenía que comer. No bastaba que tuviera el comedero lleno. A esa hora, el loro tenía que comer. Después se sentaba en su sillón orejero. Ya era tarde a través del cristal. La tarde le devolvía el anuncio rojizo de que llegaba a su fin. Y, de pronto, hizo algo que hacía años no hacía, por falta de tiempo, por supuesto. Se paró a pansar. Y sus pensamientos eran lentos por una vez. Pensaba a la vez que veía la realidad de su vida, de su pequeña vida con prisas. Y se sintió pequeño. Y por primera vez esa pequeñez le enseñó algo. Una puerta a la esperanza que nunca se cierra, la puerta de la oportunidad. Se levantó y cogió el teléfono. Marcó el único número que se sabía de memoria y dejó que un café en mitad de la tarde le devolviera las ganas de vivir.Sintió alegría por vencer el miedo a vivir, a amar, a volver a verla. Sintió que la prisa desaparecía dejando una sombra cada vez más corta. Y llenó el comedero del loro. No sabía a que hora volvería. No tenía prisa.

miércoles, 13 de marzo de 2013



LAS AVISPAS

  Bajo el sofocante calor de la tarde se encontraba la niña buscando algún juego para pasar las largas horas de verano.
  En su corral, junto con las hortensias y los claveles de su abuela y los sofocados pájaros colgados de sus jaulas, buscaba la forma de entretenerse.
  Se distraía con un juego de lo más inocente: echaba hormigas a las telarañas y veía como éstas, con sus largas patas, hacían rápidamente un saquito de seda, reservando su festín.
  Le gustaba cantar e imaginar que actuaba sobre un escenario vestida con un precioso traje. Se imaginaba siendo reina del carnaval y animando a los niños a cantar con ella.
  
-¡Moniquilla, ¿dónde estás?, ¿cómo puedes estar ahí con este calor? -entraba su Manena toda sofocada, abanico en mano.
 - He venido a ver a los pájaros por si necesitaban algo, Manena 
 -¿Y qué van a necesitar?, anda anda, ya estás con tus juegos, cántales algo verás como te acompañan.
  
  Y corriendo iba la niña a por su micrófono, que no era otro que el cazo de la cocina, y se disfrazaba con cualquier bata de su madre. Subía los escalones de dos en dos y, olvidando el calor, se ponía a cantar.
  Se olvidaba que estaba en un viejo corral lleno de trastos y paredes desconchadas, olvidaba a los pájaros, a las arañas, a las sufridas hormigas y olvidaba a su abuela, que sentada en la cocina, con su té con limón, escuchaba contenta a su niña cantar.
  
 Hasta que sudorosa salia de su sueño y escuchaba a las rabiosas avispas y, corriendo, huyendo de ellas, dejaba caer el cazo por el camino.



  En memoria a mi abuela, mi Manena, con todo el amor de su nieta, donde quiera que estés.   

        

jueves, 7 de marzo de 2013

SOBRE EL CONCURSO DE MICRORRELATOS...
  
  Hola a todos de nuevo!!!. A pesar del largo tiempo sin aparecer por aq, quiero compartir con vosotros desde este, nuestro rinconcito, el microrrelato con el que participé en el concurso. El tema era un poco controvertido. Al ser convocado por la Concejalía de Igualdad me inspiré en el eterno tema, es doloroso decirlo así, del maltrato. Hubo, si no recuerdo mal, más de 400 microrrelatos escritos para concursar, con lo cual, era complicado y no hubo suerte, otra vez será. Ahí os dejo mi microrrelato, cuento con vuestra más sincera crítica.Besos.




PARA ÁNGELA

  Querida Ángela:
      Te escribo estas letras porque voy a matarte. Quizás, esto sea una manera de parar los hechos, mi deseo.
    Estoy harto de tu risa y de tus malos guisos. Harto de tu cariño incondicional, a pesar de los morados. Harto de que cada mañana hagas la cama como a mí no me gusta. Harto del olor a lejía en tus manos. Harto de oírte y de ver en tus ojos el miedo a perderme y no a mis palizas. No voy a justificarme, voy a librarme de ti. De hecho esta carta, la pondré en tu tumba. Con todo el cariño,
                                                                                           Tu marido.
    Ángela se levantó, hizo la maleta y desapareció.
 

domingo, 17 de febrero de 2013

CONCURSO SOBRE LA MUJER

Hola, os invito a visitar un blogg de concursos de microrelatos sobre mujeres. Yo concurso con el relato 'PARA ANGELA'. Os adjunto el enlace. Deseadme mucha suerte.

http://microrrelatossobrelamujer.blogspot.com.es/search?updated-max=2013-02-15T08:39:00-08:00&max-results=7

miércoles, 6 de febrero de 2013

Me gustaría que reflexionásemos sobre mi cuento, el texto anterior. Como habréis comprobado, es un claro ejemplo de maldad y nos puede hacer pensar hasta qué punto el ser humano puede utilizarla gratuítamente. Os recomendaría otro cuento que también te da mucho que pensar,ese si que no es mio, al que se le pueden sacar muchos argumentos y, aún así, te quedas con la duda de ¿por qué?. El texto se titula "Un hombre bueno es difícil de encontrar" de Flannery O`connor. Leedlo, está muy bien. Espero vuestras reflexiones. Un beso a todos.

lunes, 4 de febrero de 2013

DEMASIADOS ERRORES

    La pelota dejó de botar. A lo lejos, el sonido de los pájaros empezaba a ser estridente. Hacía frío.         Se notaba la hora del crepúsculo.
     La chica levantó la cara de su libro y miró hacia el parque extrañada. Dejó de oir el bullicio, los pájaros, las palabras del libro en su mente. Dejó de oir sus latidos. El niño no estaba.
    Como una exhalación se levantó del banco y empezó a buscar, con la mirada enloquecida, mirando para un lado y para el otro, cualquier atisbo de que el pequeño pudiera estar en el parque.
    Empezó a gritar su nombre, una y otra vez, con desesperación. 
   Su cabeza estaba exhausta, ¿cómo podía haberlo perdido de vista tan rápido? estaba ahí, justo delante de ella, jugando con su pelota, roja y blanca, y mirandola, de vez en cuando con su carita de angel.
   Se fué hacia el columpio de hierro y al tocarlo notó que estaba caliente. ¿Qué sensación más extraña?. En ese momento supo que al niño se lo habían llevado. Empezó a notar en su garganta una sequedad angustiosa y en su cuerpo una debilidad que la estaba llevando cada vez más cerca del suelo. Se estaba desmayando.



    No serían más de las 6 de la tarde. En la TV se escuchaba "La ruleta de la fortuna". El ventilador del techo giraba una y otra vez llenando la habitación, inevitablemente, de un aire cargado y demasiado caliente para refrescar lo más mínimo.
    Se levantó del sofá y se dirigió a la habitación de su hijo. La música estridente la hacía maldecir aquel poco lúcido día. 
    - ¡ Por Dios!, ¿ es qué no puedes bajar ese ruído horrible?. No me dejas ver la TV.
    -¡ Déjame en paz!,¡ siempre estás jodiendo! ¡te he dicho mil veces que no entres en mi habitación sin avisar! ¡ vete de aquí!.Arrastrando sus cansados pies, volvió al salón. ¿Sería un castigo divino aquella vejez que le tocaría vivir?. Sí, definitivamente, era un castigo divino.
     El sueño la arrastraba como cada tarde, mientras veía su programa favorito. Se dejaba llevar como si fuese un salvavidas en mitad del océano. Prefería no pensar. 
    De pronto, un dolor intenso, agudo, la despertó. Su aire escapaba de su garganta junto con un líquido caliente y carmesí. Su sangre se derramaba a borbotones como suaves cascadas de agua. Se derramaba por su pecho, por sus rodillas y poco a poco sintió de nuevo sueño. Sólo alcanzó a ver el resplandor frio del cuchillo. Y pensó. Pensó en pájaros, en niños, en columpios, en un niño...con mirada de ángel. Y se durmió.
   Pronto llegarían sus amigos. Había que darse prisa. Recogerlo todo. ¡Vaya espectáculo se encontrarían si no!. Cerca de allí, en su habitación, junto con libros que nunca leyó, una pelota blanca y roja descansaba sobre la estantería. ¿Por qué le tendría tanto cariño a aquél maldito objeto?, sólo era un regalo de la vieja. Recordaba un llanto, una carrera, y una pelota olvidada...
   Demasiados recuerdos sin respuesta.¡Vaya mierda!. Mejor sería limpiar todo. Y salió dando un portazo.
 

miércoles, 9 de enero de 2013

Colorín Colorado....... la Navidad se ha acabado.

     Se acabó la Navidad. Yo, personalmente, respiro aliviada porque no son unas fiestas que me gusten demasiado. Antes de que éstas comenzaran, se me quedó un comentario que me hubiese gustado colgar y en el que planteaba... ¿qué regalo hacer esta navidad?. 
     Mirando a mi alrededor donde todo vuelve a ser igual año tras año(comida, regalo, reencuentros familiares, etc...), me viene a la cabeza, una y otra vez, un término que cada vez experimento más en el día a día, en la TV, en las relaciones humanas, etc... La deshumanización. Con éste término añadiría otro que para mí es un cáncer en la sociedad cada vez más palpable: la falta de empatía. ¿Qué está haciendo ésta sociedad hoy en día con nuestra esencia como seres humanos? o ¿qué estamos haciendo nosotros como seres humanos a ésta sociedad?, ¿dónde está el norte si siempre nos olvidamos del sur?. Preguntas que, alguna que otra vez, nos hemos hecho pero que son incómodas de responder. En el fondo, no nos equivoquemos, todos somos iguales. Más tarde o más temprano, todos necesitamos de los demás. Llegará el día en el que nos cuiden máquinas pero hasta que llegue ese día no evitemos la mirada del otro, el calor de la proximidad de otro cuerpo. No nos dejemos avasallar por la impaciencia y lo impersonal porque ¿a qué nos reduce esto?. Hoy ya nuestro historial médico puede meterse en un chip y llevarlo en nuestra cartera como llevas la tarjeta de crédito. Pero ¿dónde llevaremos nuestro historial humano?, ¿en la memoria? y ¿cuando ésta falle?, no podrás llevarlo en la cartera ni en una placa identificativa, ¿dónde lo llevarás?. No nos engañemos, no hay mayor regalo que ver la gratitud y tu empatía reflejada en el rostro del otro, si aún no lo has experimentado hazlo antes de que una máquina te reduzca a la nada. Y volviendo al principio... yo regalaría HUMANIDAD.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

 

Os pongo las portadas de dos libros comentados por nuestros seguidores en nuestra Feria del Libro. Animaos y compartid vuestros libros favoritos.